viernes, 6 de mayo de 2016

Mi crítica de "Love, Love, Love" (Teatro)


Acá estoy, con algunos problemitas familiares pero entero todavía... Ayer fui a ver "Love, love, love" la obra de Fabián Vena y Gabriela Toscano, invitado por Fabián (que como algunos saben es mi amigo y por eso me permito el derecho de criticarlo y como saben... es enano...). Les cuento que la obra es muy buena, tiene momentos brillantes de comicidad,pero el trasfondo es muy dramático (yo no me fui exáctamente pum para arriba). Las  actuaciones son impecables (sobre todo la Toscano, cuando aparece ella brilla el excenario) pero Fabián insiste en hacer la misma actuación de siempre, el tipo que habla con acento norteamericano, desentonando con todos los demás que hablan un castellano argentino (si bien la obra transcurre en Londres). Yo hablá sólo 5 minutos con él  pero no le dije nada, ya tendré ocasión de preguntarle el por qué de su elección de tono. La obra es muy profunda, habla sobre muchos temas, el amor, la pareja, los hijos, la sexualidad, los ideales, la traición, la elección de profesión, el engaño a sí mismo, sobre todo LA RESPONSABILIDAD y sobre volando todo, la frustración...
La obra transcurre en tres épocas bien determinadas: la primera la de los años 67 con todo el idealismo hippie, el amor libre, la droga, el comunismo, que es cuando Dany y Sandra se conocen; a los 40 años de ellos, cuando están casados, con dos hijos adolescentes y un buen pasar económico, que es cuando deciden separarse por traiciones cometidas por ambos; y finalmente a los 70 años más o menos, cuando cada cual tiene su nueva pareja y los convoca la hija para reclamarles todo lo que no hicieron por ella en la vida y la terrible frustración que tiene al estar a punto de cumplir los 40 años (un impecable trabajo de Vanesa González).
 Quería comentarles esto, que pasé una muy buena velada pero aún a los grandes actores les podemos encontrar su talón de Aquiles. Quien quiera informar de otras obras que haya visto los invito en este espacio.
¿Cómo está la salud del "tanito de los peperuchos"? Supe que lo habían vuelto a internar. Por favor si alguien sabe algo que avise.
Un abrazo para todos.
Pablo.

Mis críticas de "La Dama de Negro" e "Incendios" (Teatro)


¡¡¡Acá llegan mis críticas de teatro, tan esperadas por ustedes!!! (Ja ja ja) Hace cosa de tres semanas fui a ver "La Dama de Negro" en su semana despedida. Me sorprendió gratamente por la perfección de cada detalle, desde las actuaciones hasta el sonido, pasando por la dirección, la escenografía y los efectos especiales. Es una historia de terror (que produce verdadero terror) a la vez cómica (que produce verdadera comicidad), es formidable la mezcla de estos dos géneros y la apuesta sale triunfante. Nicolás Scarpino y Fabián Gianola (en ese orden) están impecables. Después de ver una obra con tanta precisión, tanta perfección y tanta grandeza (aunque se trate de una historia chiquita) me pregunto "¿es necesario que actuemos nosotros (obvio, me incluyo)?". Por supuesto que nuestra querida directora me dirá que sí, que ellos son actores profesionales y tienen por detrás una gran producción... No sé, me da vergüenza subirme al escenario después de haber visto tal derroche de talento y de provocar sensaciones en el público.
El sábdo pasado vi "Incendios", basada en la película del mismo nombre y dirigida (la obra) por el gran Sergio Renán, protagonizada por Ana María Picchio, Jorge D'Elía, Esmeralda Mitre y Daniel Aráoz. Realmente me sorprendió. La puesta es ampulosa, es una mezcla de teatro, cine, ópera y coreografía, pero sólo se puede apreciar de la fila 5 para atrás (les advierto a los que vayan a verla) por la disposición escénica. El argumento no se los puedo contar ya que depara constantes sorpresas, sólo les diré que transcurre en el Líbano donde una mujer libre pensadora (sabe leer y escribir) a fines de la década del '70 es apresada y torturada por los musulmanes al ser ella libanesa pero de ascendencia católica. Es torturada y violada sistemáticamente por un sádico personaje que... ¡Véanla! Se las recomiendo de todo corazón, la verdad es que emociona y llega al espectador, es cruda pero es la verdad de los rigores de una guerra sin sentido (¿cuál lo tiene?). La acción transcurre una vez muerta esta mujer y que deja su herencia a sus dos hijos a quienes encomienda por testamento buscar a su desaparecido hermano y a su padre. Los jóvenes emprenden la búsqueda... y de ahí en más las emociones del espectador no se apagarán. Todo está contado de manera muy ágil (casi cinematográfica) y sin golpes bajos. Es una verdadera tragedia griega en los tiempos modernos. El único defecto es que actúan sin micrófonos en un teatro muy grande, y más allá de la fila 5 no se los puede oir bien. (Yo estaba en la 5 así que agarré los beneficios por doble parte)
Bueno, véanla porque está por bajar de cartel.
Esta noche voy a ver "33 Variaciones", con Marilú Marini, Lito Cruz y Malena Solda. Mañana les cuento. Y perdón si me alargo mucho con mis comentarios... pero es la pasión por el teatro, ustedes me entienden...
Gracias por leerme. Pablo.

Mi crítica de "33 Variaciones" (Teatro)

Hola a todos: Les cuento que ayer fui a ver "33 Variaciones", la obra con Marilú Marini, Lito Cruz y Malena Solda. ¡¡¡Es fabulosa e impactante, por favor no se la pierdan que son sólo 12 semanas!!! La obra habla esencialmente de la fugacidad del tiempo de la vida y del arte, de cómo hay que aprovechar el momento que se nos es dado.
Las 33 variaciones a que hace referencia el título son las que compuso Beethoven sobre un vals mundano del compositor poco conocido Diabeli, quien por encargo de este sugirió a los compositores más famosos del momento hicieran su propia variación sobre su vals. Pero Beethoven toma una pieza sencilla, casi desdeñable y no sólo hace una variación, sino que se obsesiona y hace 33 (dicen que para superar a Bach, cuyas Variaciones Goldberg eran 32). Pero lo hace no para intentar convertir una obra sencilla en algo sublime sino porque eran variaciones de su propia alma lo que estaba escribiendo con el correr de los años. También muestra la decadencia física y mental de un hombre que a los 26 años se quedó totalmente sordo y compuso la mayoría de su sublime música en tal estado.
La historia paralela es la de Catalina, una musicóloga quue empieza en el presente su estudio de las 33 variaciones e intenta encontrar qué significado tuvieron para Beethoven. Pero las transformaciones que se dan en la música también se van dando en el cuerpo de Catalina. Empieza la obra con un brazo caído pues sufre de esclerosis lateral amiotrófica y se traslada a Bonn para tener contacto con las obras originales del autor. Pero a medida que transcurre su búsqueda su situación va empeorando hasta el punto de llegar usar uan silla de ruedas ya que su cuerpo no le responde y a empezar a paralizársele la lengua. Ella decide que cuando no pueda comunicarse más se le administre morfina hasta hacerla morir. Finalmente logra terminar su ensayo  poco antes de morir.
Pero ver a Marilú Marini en escena supone una experiencia inolvidable. Lo que hace esta mujer son su cuerpo dolorido que se va transformando es impresionante y da una clase de teatro magistral. Lito Cruz como el atromentado Beethoven, cuyos dolores de cabeza y oídos y la enfermedad que va dejando de ser física para transformarse en mental es otra muestra de talento artístico, saliéndose un poco del habitual papel que Lito Cruz nos tiene acostumbrados a ver de él. Malena Solda, como la hija de Catalina, Clara, aporta belleza y sensualidad aunque su papel es muy limitado actoralmente. La presencia en escena de un pianista que va desgranando cada una de las variaciones engrandece la obra.
¡¡¡Por favor no se la pierdan, es una experiencia única de ver excelente teatro!!!
(Una recomendación, hagan como yo que voy a la mañana a Tickets -Diagonal Norte y Cerrito- y compren entradas para el día a mitad de precio en el teatro y ahí pagan un bono de 20 ó 30 $ según la obra, es un gran ahorro ya que el valor de las entradas ronda los 220 $ y ahí se ahorran 80 y pueden ir a ver más obras. Eso sí, tienen que estar alrededor de las 11 hs que es cuando abren y consiguen buena ubicación)
Gracias por su atención y disculpen que cada vez me hago más largo... es la pasión por el teatro ¿vio?


Mi crítica de "Los Elegidos" (Teatro)

Llego yo de nuevo a emplomarlos con mis críticas. Pero esta es urgente para que nadie se pierda esta obra que se levanta el domingo 24. Me encontré con la mejor obra de lo que ví en esta temporada.Es una obra que se presenta como comedia pero tiene mucho de dramático. Habla básicamente sobre el poder, sobre la fascinación y la trotura que puede ejercer el poder de quienes se saben superiores que otros. La historia es la de un grupo de cuatro jóvenes futuros escritores que deciden tomar un seminario con Víctor, un escritor y editor feroz, en el más amplio sentido de la palabra, será feroz con sus críticas, con sus acciones, con su desprecio pero también feroz en el uso de la palabra escrita. Acá los jóvenes se van sintiendo desechados por su mentor quien desprecia el trabajo de unos (arbitrariamente) y alaba el de otros, creando odios y resentimientos entre ellos. Finalmente logrará posicionarlos en el mercado editorial de una manera exitosa, pero para eso tendrán que pasar muchas pruebas, entre ellas las dos chicas deberán acostarse con él. Es un ser sin escrúpulos, que vive para criticar,, para drogarse, viajar a lugares exóticos y peligrosos y para tener sexo desenfrenadamente. El lenguaje utilizado es vulgar (algo que no le gustaría a Elsa) pero es así como se describen las acciones. El sexo está presente durante casi toda la obra y está utilizado como otro factor de poder (las mujeres tienen el poder de manejar a los hombres) e incluso Manuela Pal (excelente actriz) muestra sus tetas en la primera escena (con lo que a un baboso como yo lo conquistó de entrada y ya figura en el sitial de mis "novias ilustres") Paloma Contreras también está muy bien, desde esa asexuada chica del principio a esa femme fatal que termina cogiéndose al profesor al final. Víctor no tiene problema en acostarse con sus alumnas, incluso las más jóvenes son las preferidas por él... Me cautivaron las dos actrices jóvenes (y únicas de la obra), de más está decir, hermosas las dos. Pero este Víctor, que exige coherencia, verdad, pasión, autenticidad en sus escritos es también un fraude, él ha publicado dos novelas famosas hasta que se dedicó a plagiar a otros autores y terminó como editor. Y él eligirá entre esos cuatro candidatos al futuro sucesor de su talento (papel que encarna Esteban Meloni). Pero no sólo del poder se habla (esto es lo fundamental), se habla de la seducción que propicia el arte, del compromiso con si mismo, de la fugacidad del talento, del egocentrismo del artista, del sexo como arma de seducción (nunca de amor), de la prepotencia de los más fuertes contra los más débiles, de la competencia, envidias, resquemores, talentos aplastados por el poder... y muestra cinco actores en estado total de gracia. Ya sabemos que Jorge Marrale es un gran actor (lo había demostrado en "Baraka") pero acá está enorme, seduce y repele a la vez y muestra todos los matices en esa creación de Víctor, el escritor frustrado. Creo que es el mayor actor que ví esta temporada. Como señalé antes, los cuatro jóvenes también están perfectos. Y además las risas del público son constantes, es una comedia muy bien escrita (y traducida) por una autora descomunal como es Theresa Rebeck, desconocida por mi ignorancia pero a la que desde ahora le prestaré mucha atención. Vayan a verla porque es imperdible. De las dos comedias musicales que ví ultimamente me dedicaré en otro momento.
                          

Mis críticas a "Los Locos Addams" y "Vale Todo" (dos musicales) (Teatro)

Ah... el terror de la página en blanco... pero acá me enfrento... En las tres últimas semanas vi dos comedias musicales que confirman que el musical es un género que ya se ha instalado en la Argentina y con muy buenos resultados, a las pruebas me remito. Ví "Los locos Addams" y "Vale todo".
La primera tiene una puesta sobresaliente en el marco del teatro Opera, con unos decorados fastuosos y una gran dirección orquestal, con las actuaciones del Puma Goity (sí, para los que no lo saben fue un "Puma") y Julieta Díaz (otra de las que están en el panteón de mis novias eternas) y, la sorpresa de la noche: Laurita Esquivel, la ex "Patito feo". La historia es bastante simple, Merlina ha crecido y se enamora de un chico "normal" y decide presentarlo a sus padres junto con los padres de él y organizar una comida. Este es el disparador para una muy buena comedia, con excelentes gags y muy buenas actuaciones, desde ese Homero inefable de Goity hasta la abuela bizarra, el tío Lucas, enamorado de la luna o el Largo que se anima a cantar con muy buena voz de bajo (paradójicamente) y es en el fondo todo un tierno. La traducción de la obra corrió por parte de Pinti, y sorprende acá la falta de malas palabras con que nos tiene acostumbrados este monologuista cómico (se nota que está pensada para un público infantil, aunque es recomendable para todas las edades) y tiene muy buenos chistes adaptados a la Argentina ("como un argentino sin inflación", "como Boca sin su plantel", "...y Soldán se hizo para el peluquín"). El co autor de las letras es el gran Marshall Brickman, co autor de grandes éxitos de Woody Allen como guionistas ("El Dormilón", "Annie Hall", por la que además ganaran el Oscar como Mejor Guión Original en el 77, "Manhattan" y "Un misterioso asesinato en Manhattan"), así que ya tiene gloria de ser un muy buen escritor. La música no desentona pero no es de esas que se recuerdan después de salir de la función. La obra trata sobre la diferencia entre los "normales" y los "oscuros" y resalta las partes oscuras que hay en cada uno de nosotros. Que Goity es un gran actor nadie lo puede negar, pero además canta muy bien; Julieta, la verdadera cantante del grupo, no la encontré en un buen día, cantó correctamente pero no descolló, no supo estirar las partes del final de las canciones y se quedó bastante corta, se notaba que estaba resfriada o que estaba pasando por un mal día. Pero como dije antes, la sorpresa de la noche es la adolescente Laura Esquivel (actriz, cantante, bailarina y conductora, aquí, en Italia y en México, como figura en el programa de mano). Desde su personaje negro y oscuro, cuando canta, conmueve hasta las lágrimas con su voz cristalina, blanca y transparente, es un símil de aquel Emmet Ray que supo crear Sean Penn en "Dulce y melancólico", la película de Woody (sí, vuelvo a Woody, qué le voy a hacer) de 1999, un tipo que era despreciable, egoísta, mitómano, cleptómano, proxeneta, arrogante y todos los defectos que se le pueden achacar, pero que cuando tomaba la guitarra entre sus manos se convertía en un ser humano vulnerable, dulce y melancólico, el "segundo mejor guitarrista de jazz del mundo después de Django Reinhardt". Las funciones de esta obra siguen hasta el 17 de este mes y recomiendo verla porque es un gran refresco musico-cómico en la gran cartelera porteña.
Y ahora voy a hablar de la que ví el sábado pasado. "Vale todo" del gran Cole Porter. Acá sí la música es pegadiza y protaginista suprema, con un nivel muy amplio de los cantantes-bailarines-acróbatas-actores-humoristas que se despliegan en escena. El elenco está compuesto por Enrique Pinti, Florencia Peña y Diego Ramos, peor también aparecen en papeles importantes Josefina Scaglione (una gran cantante, que viene de hacer dos años del protagónico de "Amor sin barreras" en Broadway) injustamente relegada a un segundo plano, y además una cuasi desconocida en nuestro país, a pesar de que "es nuestra"; Sofía Pachano (como la atorranta amiga del gángster que hace Pinti, con gran manejo del cuerpo y de la voz y gran despliegue acrobático en su coreografía) y la gran Noralíh Gago (conocida por su personaje de Concha del Río, gran comediante y con gran variedad de matices en su voz y en sus expresiones y sin miedo al ridículo) y ese gran comediante y cantante que es Roberto Catarineu. Pero no sólo la música del viejo jazz (nunca tan actual) es maravillosa, todo brilla, desde la escenografía de un trasatlántico, hasta los vestidos vaporosos de las mujeres y los smockings de los hombres (el vestuario nos hace soñar con un tiempo perdido en que la vestimenta ocupaba un gran papel en los sueños de hombres y mujeres y es un premio ver a tan bellas féminas luciendo esos trajes hoy en día). Pinti es el gángster Moonface disfrazado de cura para no ser reconocido y desliza sus pequeños monólogos y parrafadas plagados de puteadas como es sello distintivo de su lenguaje, y es un gran capo cómico (toda la comicidad de la obra recae sobre él) que sabe cantar, moverse y pisar un escenario, pero lo verdaderamente sorprendente es nuestra amiga ("K") Florencia Peña. Hay que reconocer que ha nacido para la comedia musical, sabe cantar, bailar (es increíble los números de tap que se manda), tampoco teme al ridículo y su depsliegue por el escenario es como el de un huracán, en el papel de Reno Sweeney, otra mafiosa, atorranta con ganas de casarse, que regentea un cabaret. Acá está perfecta, tan distinta del papel que había asumido en "Un dios salvaje" de Yasmina Reza, en donde su performance (a mi gusto) desentonaba con el aire que sus compañeros le habían dado a la obra. Diego Ramos, como siempre es elegante, pintón, sabe cantar y actuar y también luce sobre el escenario. La trama también es simple, es una comedia de enredos tan de moda en el cine de los años 50 (recordemos las películas de Katherine Hepburn y Spencer Tracey o Cary Grant, o Doris Day, Bing Crosby, Bob Hope o tantísimos actores más que hicieron de aquella época el cine dorado de Hollywood), en la que se demuestra que "vale todo", acá los populares y reconocidos son los gángsters, los mafiosos o prostitutas por el sólo hecho de ser conocidos, y "prestigiar" el barco que los acoge. "Lo mismo un burro que un gran profesor" había sintetizado nuestro Discépolo. Es una comedia feliz, que derrocha entusiasmo, simpatía, gracia, buen gusto, fineza y delicadeza en la puesta y que se disfruta del principio al fin. Gran paso de Alejandro Tantanian que pasó casi del off Corrientes (si no me equivoco es el creador de ese espacio teatral que es "Timbre 4") a la gran producción.
Una vez más un triunfo de nuestra comedia musical en donde ya tenemos un buen nombre de intérpretes que descuellan.
¡¡¡Uy, otra vez me extendí muchoo y me excedí en el espacio!!! Sepan disculpar, es mi amor por los musicales lo que me impulsa. ¡¡¡Tan distintos de esa "Casi Normales" que era un bajón y nos hacía salir del teatro a todos llorando...!!! (esto lo digo con ironía, gran obra que supimos disfrutar y que afortunadamente se repone el año que viene)
Chau, gracias por leerme.

Mi crítica de "Una Relación Pornográfica" (Teatro)

El viernes fui a ver "Una relación pornográfica", con Cecilia Roth y Darío Grandinetti. La verdad es que salí decepcionado.
Explico: no me pareció mala (todo lo contrario) sólo que es demasiado parecida a la película (acá se estrenó con el título de "Una relación particular", dirigida por Frederic Fontayne), tiene la misma estructura y sólo hay dos personajes que sostienen toda la acción (si bien en el film había cuatro, acá los dos secundarios son asumidos un momento por los protagonistas). La obra cinematográfica era un total flashback (para los que no estén iniciados en el lenguaje cinematográfico, flashback significa lo que ocurre en un tiempo pasado, que puede explicitarse de forma de raconto o de recuerdo, diferente del flashfoward que es lo que ocurre en el tiempo futuro) desde el presente de los personajes que recuerdan con nostalgia esa particular "relación pornográfica". Acá también podría hablarse de un flashback ya que partimos del presente de los personajes, pero aquí se trabaja con la ruptura de la cuarta pared, los personajes hablan al público y se vuelven cómplices nuestros. Pero si el título asusta, de pornográfico no tiene nada, ni siquiera hay una escena de sexo, la relación se resuelve pornográfica porque se trata de dos desconocidos que se reúnen todas las semanas para tener sólo sexo y realizar sus fantasías más íntimas (que no sabremos nunca cuáles eran), hasta que se deja de hablar de "sexo" para pasar a decir "hacer el amor", y es que el sexo se va transformando en amor, hasta que los dos perosnajes terminan locamente enamorados el uno del otro pero por temor, él (acá se trata de "ella y él", sin nombres propios, ni identidad, ni direcciones, ni teléfonos) decide que la cosa puede malograrse y por inseguridad decide suspender los encuentros, perdiendo así el uno al otro el gran amor  de sus vidas. El planteo recuerda mucho al de "El último tango en París", la gran película de Bertolucci, donde dos desconocidos se reunían para tener sexo sin saber nada el uno del otro, con todas las perversiones que se pueda uno imaginar, hasta que ese deseo se convertía en necesidad y amor, pero con un final mucho más patético y trágico el de esta película. Hasta acá las semejanzas. Acá se habla mucho de sexo pero se ve poco, están muy bien resueltos los encuentros sexuales, con una coreografía en donde los dos cuerpos bailan, se mezclan, se abrazan y se entrecruzan mientras se van diciendo palabras amorosas o excitantes. Para los que vimos varias veces la película (y la tenemos, como es mi caso, dentro de las más de 2.500 películas que poseo) no hay sorpresa en las resoluciones, no está ese "qué pasará" del final, por eso sentía en más de un momento que estaba perdiendo mi tiempo y mi plata. Pero las actuaciones de la Roth y Grandinetti y el desconocimiento de la película valen la pena ver la obra, que termina (a apurarse) el domingo 24 de noviembre.
Gracias por leerme y esta vez fui más conciso, pero perdón por emplomarlos tanto...
El Conde de Teberito.

Mi crítica de "Dios Mío" (Teatro)

Hola... yo de nuevo. Con otra de mis desafortunadas críticas. Ayer fui a ver la obra "Dios mío" (o el día que Dios visitó al analista) con Juan Leyrado y Thelma Biral. Como buen ateo que soy escribiré la mayoría de las veces en potencial, ya que la presencia de Dios me parece un tanto absurda, pero bueno, son las reglas de la ficción en todo caso. Me gustó la obra, tiene una propuesta muy atractiva que es la de presentar un Dios de carne y hueso enfermo y con sentimientos de culpa, decidido a exterminar a toda la humanidad por lo mal que lo han tratado. Tanto la dirección de Lía Jelín como la adaptación de Jorge Schuscheim me parecieron atinados igual que las interpretaciones (Leyrado tiene muchos matices interesantes en su voz, desde lo autoritario hasta lo quejoso, y un muy buen manejo corporal, sobre todo en sus escenas en "ralenti", y Thelma se luce en su rol de actriz cómica, estando más cómoda cuando la obra tiende al melo -es una gran llorona-). La obra parte de esta psicóloga infantil con un hijo autista que no es capaz de pronunciar "mamá" y de el deseo de ésta de que llueva y se rieguen sus plantas. Ahí nomás se le aparece este hombre misterioso vestido totalmente de blanco que quiere tomar una sola sesión y que dice ser Dios. La analista se asusta y lo toma por un delirante y en seguida rehusa el tratamiento y lo deriva a un psiquiatra. Pero pronto develará que es ante el mismo Dios que se encuentra. Este dice estar enfermo, que se ha cansado de su mandato y que pronto vendrá un diluvio que terminará hasta con el último ser humano. Difícil la situación de la analista, curar el trauma de Dios y así salvar a toda la humanidad. El (así, con mayúscula, ¿les suena?) dice que sólo se acuerdan de El cuando las cosas van mal, nunca para agradecerle todo el bien que hizo. Y aquí comienza lo jugoso del relato. Ella no cree que haya hecho tanto bien (de hecho es atea judía que sólo se acordó de El para insultarlo y maldecirlo en toda su vida), le recrimina su sadismo y las atrocidades a las que ha expuesto al género humano, comenzando con Job, quien lo rechazó después que matara a todos sus hijos y esposa, mutilado a su ganado y mandado una enfermedad a la piel que lo hacía delirar de dolor, hasta retrotraerse a Adán, quien fue creado, según Dios porque necesitaba una compañía (necesitaba ser admirado y vanagloriado) y a quien terminó echando del Paraíso por desobedecerlo junto a Eva. Con todos sus pacientes anteriores logró sentir empatía, pero con El no lo consigue, así de odioso le es Dios a la terapeuta. Pero en virtud a su juramento decide tratarlo y así comienza a investigar el alma de alguien que no tuvo padres, ni niñez y que creó miles de galaxias con sus estrellas y planetas girando alrededor. De todas formas el análisis que va a aplicar la psicóloga no es violento ni muy profundo (juega con los tópicos comunes del psicoanálisis así como con los de la Biblia), mientras lo analiza continúa echándole las culpas de todo el mal en el mundo y defendiéndose con la ciencia ante las oleadas de religión que emanan de Dios. Este dice que ya no le hace falta echar maldiciones sobre el planeta pues el mismo hombre se está encargando de destruirlo, y eso es lo que más lo decepciona a él de su pobre criatura humana. Destruyéndolo con bombas atómicas, con contaminación con petróleo en los mares y en los polos, agujeros de ozono, talas indiscriminadas, guerras bacteriológicas y demás atrocidades. Ella debe al fin reconocer que El ha hecho un trabajo maravilloso y que es un gran artista, y que ahora toda la culpa recae sobre el hombre. (Es raro que una psicóloga hable de "culpa"). Por fin logra hacer empatía y perdonarlo de todo cuanto la hizo sufrir. (Para una analista judía no sería tan deshonroso aceptar a Dios ya que recordemos que nuestra religión es judeo-cristiana, siendo judía al principio hasta la aparición de Cristo). Por fin después de los benditos 50 minutos de sesión logra "curar" a Dios y este irse a descansar tranquilo sin deshacerse del género humano. Ella le recriminaba que ser omnipotente, piadoso y todopoderoso era una contradicción en él, ya que teneindo el poder de hacer todo, viendo el sufrimiento humano y siendo piadoso no podía hacer nada para detenerlo (pensamiento que también se le ocurrió a Voltaire como modo de destruir la idea de Dios, y que yo, mucho antes de leer a Voltaire también había desarrollado). Finalmente lo reconoce como un ser piadoso y generoso. El se va agradeciendole de un modo muy particular, le envía la ansiada lluvia para sus plantas y logra que su hijo pronuncie "Ma". No es un gran milagro para alguien que posee el don, que es al fin culpable de haberle creado un hijo con esa discapacidad y a quien ha logrado sacar un gran peso de encima de curarlo después de más de 5.000 años de sufrimiento.
La obra pasa de la franca comicidad y el disparate al melodrama más declarado decayendo su ritmo en los últimos tramos, que no son muchos ya que dura unos exactos 80 minutos.
Yo no estoy de acuerdo con el final de la obra porque no me parece justo disculpar ni curar a Dios, ni declaralo piadoso ni bondadoso ni pio, ya que seguimos sufriendo nuestro calvario personal justamente por la falta de un Dios en nuestras vidas, allí donde debería existir y darnos algún sentido. Yo coincido con Bergman que decía que si Dios existiera, lo menos que tendríamos que decirle es que es un hijo de puta...