Conclusión: terminé descompuesto, después de haber llorado tanto viendo "Antes del Amanecer". Debo aclarar que la trilogía de Antes de... son mis películas favoritas por sobre todas las demás que existan en este mundo, y que me lloro la vida cada vez que las veo. Lloro de emoción, de envidia, de satisfecho. Cómo no conmoverse ante una historia de romance sin golpes bajos, tan bien narrada, con dos actores tan maravillosos y carismáticos. Porque Richard Linklater inventó el cine. Cuando no había nada, cuando nadie había contado nada todavía, en un universo en que no existían ni Bergman, ni Truffaut ni Tarkovski, él vino a crear la luz y lo hizo de la manera más auténtica posible, con una historia de amor entre dos jóvenes casi dejando la adolescencia y casi por entrar a la adultez. Cómo no conmoverse con Celine y Jesse si son jóvenes, hermosos, inteligentes, sensibles, auténticos, frescos, veraces, sensatos, sanos, espontáneos, ocurrentes y, lo más envidiable, tienen toda la vida por delante, y todo el amor también. Claro, cuando veamos que la segunda parte se filmó 9 años más tarde y la tercera otros 9 años después veremos que las cosas no son como soñamos -o soñaron- y que ya no tienen el mundo por delante sino que el mundo vino y se los comió a ellos. Pero no nos adelantemos... Cuando se filmó esta película, en 1995, yo tenía 26 años, casi la edad de los protagonistas, y no podía dejar de soñar con que eso me iba a pasar también a mí, que viviría un romance ideal, con la persona más perfecta del mundo, justa para mí... y el tiempo pasó y eso no ocurrió, cómo no llorar ahora, a mis 51 años y ver que ese horizonte que soñaba ya no se va a producir, que nunca tendré mis 26 años y estaré en Viena, en una noche de primavera con la chica perfecta. Porque todo es perfecto en este romance, las ocurrencias más locas, la atracción compartida, los mismos deseos, las mismas intenciones, hasta las disidencias entre ellos parecen las justas y necesarias. Después de todo, ¿no es así como empiezan todos los romances de la vida, con todo en el perfecto orden y con todas las sensaciones a flor de piel y pareciéndonos que todo es maravilloso, único e irrepetible? Yo también pasé por esas sensaciones, no me puedo quejar, he tenido mis romances y mis coincidencias, pero ¿cómo hacer para que ese estado dure 27 años y después de ese tiempo vuelvan a elegirse? Es casi alquimia, pero no es un milagro, mis padres duraron 60 años juntos y volvieron a elegirse, hasta llegar juntos al final, claro que sin la pasión ni el entusiasmo de Jesse y Celine.
lunes, 16 de noviembre de 2020
Mi crítica de "Antes del Amanecer" (Cine)
sábado, 14 de noviembre de 2020
Mi crítica de "Por H o por B" (Teatro)
Ayer pude ver esta ingeniosa obra por streaming, escrita e interpretada por Diego Peretti, coescrita y dirigida por Sebastián Suñé. La H y la B del título corresponden a los nombres de Helena y Bárbara, las dos mujeres en la vida de Gerardo. Todos sabemos que el psicoanálisis sirve para empezar a comprenderse, sea, pero hasta qué punto puede solucionar problemas prácticos de índole amorosa, no está experimentado todavía... Hasta ese extremo lo llevará Gerardo (Peretti), quien utiliza su hora analítica para contar los problemas que le han ocasionado estas dos mujeres. "Conócete a tí mismo", repetía el filósofo, y lo que pretende este hombre es desentrañar las verdades que manejan a su corazón, un corazón que de tanto abarcar problemas y mujeres, acabará por estallar provocándole un infarto. Claro, todo se juega acá en el terreno de la comedia, y como tal es muy interesante el planteo que nos hace. ¿Es posible amar a dos mujeres al mismo tiempo, o, por lo menos, estar caliente con ambas? La respuesta más académica sería que no, pero ésto llevado a la práctica contradice cualquier academicismo, y muchos lo hemos comprobado: es totalmente posible, y hasta lógico sentir atracción por dos mujeres al mismo tiempo. Claro que eso conlleva problemas, siempre que no se ha actuado con la verdad desde el principio. Y como el análisis busca la verdad de la milanesa, allí va el pobre Gerardo a enfrentarse con su verdad, que es lo mismo que chocarse contra una pared.
viernes, 13 de noviembre de 2020
Mi crítica de "Como hace 3000 Años" (Teatro-Unipersonal)
https://www.teatrix.com/ver/como-hace-3000-anos
Teatrix tuvo la magnífica idea de editar este excelentísimo espectáculo, no me van a alcanzar los elogios para referirme a él y será poco en comparación con lo que en realidad es. Héctor Alterio, nuestro querido Alterio exilado en España desde hace 40 años, cumple sus 91 años sobre el escenario, haciendo eso que mejor sabe hacer: teatro. Y esta vez se lanza con un unipersonal en dónde recurre a la poesía del español León Felipe y a la del puntano Antonio Esteban Aguero para dar vida a las más variadas expresiones y pasando por toda una paleta de emociones. Alterio es grande, es enorme, se nota que no tiene Alzheimer ni nunca lo tendrá, porque se banca la hora que dura el espectáculo recitando de memoria los versos difíciles del maestro español. No hay el menor índice de titubeo en el decir, ni la menor equivocación en ese texto complicadísimo que son los retazos de vida de León Felipe. No lo ayuda la dicción, siempre un poco ceseosa de este viejo amigo y conocido, pero se le entiende perfectamente todo lo que dice. Y no tiene la voz cansina de un hombre de esa edad, sino que realiza la proeza de parecer joven: una labor escénica que para alguien menor hubiese sido reconocida como gigantesca, a su edad es mucho más que celebratoria. Lo acompaña otro genio, el maestro de la guitarra José Luis Merlín, que como el mago homónimo de la leyenda, produce embriaguez y embrujo con sus dedos sobre las cuerdas. Otro hombre de avanzada edad, que, desgranando compases argentinos, va desde Atahualpa Yupanqui hasta un carnavalito, pasando por melodías de honda perfección y sentimientos. Todo un concierto se manda este hombre que no deja de tocar la guitarra en ningún momento, ya acompañando la poesía de Alterio, ya dedicándose a hacer solos. Un verdadero lujo constituye ver a estos dos monstruos de la escena.
miércoles, 11 de noviembre de 2020
Mi crítica de "Pelle, el Conquistador" (Cine)
Con la visión de "Pelle, el Conquistador" asistimos a la primera película que le granjeó el prestigio internacional a Bille August, ésta es de 1987, y si bien comenzó su carrera como director en 1978, tuvo que esperar diez años para que el reconocimiento le llegara. La investigación biográfica sobre el director ya fue realizada en el momento de "La Casa de los Espíritus", sólo que August ya ha cumplido sus flamantes 72 años -los cumplió el 9 de noviembre-. August es adicto, parece a adaptar novelas extensas y fabricar relatos de igual duración. Asistimos a la vida de los inmigrantes que buscan un horizonte mejor para terminar sus días, acá lo hacen de Suecia a Dinamarca. Llegados al nuevo país, Lasse Karlsson y su hijo Pelle, de unos 10 años, venidos de Tomelilla, arriban en un barco de inmigrantes y están decididos a no aceptar el primer trabajo que se les ofrezca. Pelle viene esperanzado pues su padre le ha dicho que en esa nueva tierra los niños no tienen que trabajar. Pasan las horas, y tras haber despreciado trabajos, Lasse y Pelle quedan solos en la plaza, hasta que llega un capataz a ofrecerles 100 coronas anuales por el padre y el hijo para tareas agrarias. Lo primero que hace es darles su lugar en el establo, junto a las vacas y gallinas -el campesinado no difería mucho del ganado- . El primer amigo que se hace Pelle es Rud, un chico de la misma edad que él, desgarbado y algo deficitario. El patrón es el señor Kongstrup, un hombre que no respeta a su mujer, engañándola con cuanta jovencita se le cruza y obviando sus necesidades.
sábado, 7 de noviembre de 2020
Mi crítica de "La Gran Farándula" (Teatro-Musical)
https://www.teatrix.com/ver/la-gran-farandula
Esta es otra ocurrencia de Teatrix, traer a la pantalla una obra que no tuvo demasiada convocatoria en su momento. La idea es buena, lástima que se haya desperdiciado en un espectáculo dedicado a los chicos, con tan bajo nivel de efectividad. Las bromas son tontas, los juegos de palabras inútiles y los chistes no funcionan porque, claro, están pensados para gente subnormal, no para chicos. Es una obra que le queda chica a los actores: semejante nivel de talento se merecía una pieza con más peso escénico. Ellos son: Omar Calicchio (don Bravo), Anita Martínez (Isabella), Julián Pucheta (Mufa), María Rojí (Paloma) y Nicolás Scarpino (Leandro). Son todos muy eficaces en lo suyo y adoptan no sólo uno sino varios roles durante la función con perfiles muy disímiles. La idea es buena: un grupo de actores de primera línea, integrantes de la farándula, que están a punto de desaparecer por el cierre del teatro. Y se adapta a estos tiempos de pandemia, hay una canción que hace referencia a que el teatro no puede desaparecer, que un escenario sin actores en él no es tal, y que el motivo del espectáculo es tan necesario como el aire que respiramos. Justo para los tiempos que corren en dónde todavía se está discutiendo si van a abrirse los teatros, después de casi nueve meses de apagadas las marquesinas. El teatro es imprescindible, así como la ficción, o una buena historia narrada por esos cómicos de la legua de los que estamos tan necesitados. Que no se discuta más: hay que abrir los teatros -con el necesario protocolo de sanidad y el distanciamiento social- pero necesitamos volver a entusiasmarnos por la magia de las candilejas.
miércoles, 4 de noviembre de 2020
Mi crítica de "Acaloradas" (Teatro)
https://www.teatrix.com/ver/acaloradas
Gracias al buen ojo de Teatrix pude ver esta comedia inteligente que habla sobre todo del mundo femenino, con todos sus ribetes, empezando con los calores de la menopausia, pero indagando también sobre las relaciones de pareja, el matrimonio, la amistad entre mujeres, la infidelidad, la vejez, las pastillas y muchos otros tópicos que enardecen a todas las mujeres del mundo. Por supuesto que la obra es apta también para hombres, y si somos compañeros podemos reírnos de los males que aquejan a nuestras amigas, novias, esposas, amantes o amigovias y empezar a comprenderlas un poquito más. Claro, la firma de la obra pertenece a dos mujeres muy avezadas en los campos del humor: Esther Feldman y Cristina Wargon, junto a la inteligente dirección de Ernesto Medela. Y las intérpretes son cuatro mujeres de lujo: Patricia Echegoyen, María Fernanda Callejón, Emilia Mazer y Gabriela Sari. Ellas hacen reír a la platea durante una hora y media, y reflexionar, sobre todo, que es lo más importante que puede acompañar la carcajada. Claro que también hay momentos serios, pero son los menos frecuentes, pero hacen atragantarse a más de uno. Todo el elenco está muy bien, pero sin duda quien se lleva las palmas es Pato Echegoyen, una comediante nata, que puede lograr lo desopilante con sólo un batir de pestañas, tiene los tiempos exactos de la comedia y todo su cuerpo habla por ella. Realmente impecable. Por fin Emilia Mazar aprendió a calzarse un personaje, dejando de lado su propia personalidad, y lo hace sin caer en la tentación de la sobreactuación, con la afectación clásica de las mujeres adineradas de clase alta, de esas que comen pan y eructan pollo -diría Pinti-, que calzan siempre un número más de lo que la naturaleza les pide. La Callejón se adapta muy bien al papel de la mujer fatal, la comehombres, hasta el grado de pasar a ser una puta, entrenando su cuerpo constantemente para no dejar que los años le pasen por encima. Y Gabriela Sari, con todo su encanto juvenil y su frescura, se muestra muy suelta en el papel de chica que va a casarse pero que está viviendo dentro de su época -la del consumismo, úselo y tírelo y matrimonio que no funciona, a la basura, además es muy bella y tiene muy buena figura-. Puestas las piezas en el tablero, comencemos a jugar...
martes, 3 de noviembre de 2020
Mi crítica de "El Angel Exterminador" (Cine)
Antes que nada cumplo en recordarle a Carlos Pierángeli, nuestro factótum, que esta película la habíamos visto en el curso a finales del año pasado, por lo que aún estaba fresca en mi memoria...