miércoles, 21 de abril de 2021

Mi crítica de "El Amor sos Vos" (Teatro-Musical-Unipersonal)

https://www.teatrix.com/ver/el-amor-sos-vos


 ¡Ah, es tan placentero hacer una buena crítica, tan diferente a la que recién me tocó hacer de Picotto! Es que el espectáculo unipersonal-musical escrito y dirigido por Mike Amigorena y Miguel Kot y protagonizado por el primero es puro placer estético y auditivo. Tan ajustadas son las canciones y plásticos los bailes a cargo de Amigorena como filosóficos y reflexivos sus monólogos. Las canciones que canta son en gran parte desconocidas -al menos por mí- pero de ritmos suaves y agradables, que se prestan bien a la voz de un cantante, y más si tiene la ductilidad de Mike, que viene de hacer el Maestro de Ceremonias de "Cabaret", con todo lo que ello implica. Con total serenidad y buen ánimo se planta ante un público imaginario -está grabado durante la pandemia- y empieza con su reflexión: el amor no se puede definir, ¿qué es el amor? ¿quién es el amor? ¿es amor o acostumbramiento? Tales son las preguntas que nos plantea al comenzar el espectáculo. Y no tendrán respuesta...

Para decir el monólogo que Romeo le dedicara a su amada Rosalinda a quien debió dejar para poder enamorarse de Julieta. Un amor tan arrasador como catastrófico: en tan sólo tres días de pasión dejó seis muertes. Todo se trata de aprender a soltar, nos dice, y nos canta "¿Dónde vas?". Porque esto no se trata de un curso de autoayuda sino de narrar experiencias personales: hay que dejar de tener miedo a perder el control, y nos regala los versos "Esto es amor", que Lope de Vega escribiera hace 400 años y que nos resuenan vigentes hoy en día. Porque los tiempos cambian, pero el amor no, su fórmula es inmortal e intemporal. ¿Somos capaces de autoexaminarnos a nosotros mismos? Porque nos enfrentamos al enemigo más poderoso: el ego. Y matiza cantando "¿Qué eres?" Y continúa diciendo lo que deseamos: contemplar al prójimo, imaginarnos al otro (o a la otra) sin buscar la perfección. Estamos de acuerdo en que cada uno viene con un don que estamos obligados de sacar afuera y dárselo al otro.
Hay que escuchar al propio corazón, dialogar con él. Matamos al elefante por el valor de sus colmillos pero no entendemos que tiene un corazón que ama y sufre. Cuando uno de ellos muere, toda la manada lo escolta y lo acompaña, y lo entierra en un lugar alejado del que nunca se olvidarán su ubicación. ¿Cuánto vale el amor? No lo sabemos, aquella persona deja de ella lo que menos pensamos. Hay que mirarse a los ojos, ¿somos capaces? Y nos canta "Mírame, mírame". Hay una frase que dice: "si lo ves, es posible" ¿Qué es lo que nos impide ser felices? Son preguntas retóricas. ¿Cuáles cosas nos atan? Respuesta: los hijos, pero no tanto; tratamos de explicarle con dedicación cada cosa importante, y al final son ellos quienes terminan explicándonos a nosotros.
Luego nos enseña los pasos básicos para bailar bachata con "¿Quién ocupa mi lugar?" Y termina cantando "Esta canción es para vos". El amor es ecléctico, nunca sabemos con quién te podés encontrar: ¿será hombre? ¿será mujer? ¿transexual? ¿travesti? ¿polisexual? y todas las variantes que se te puedan ocurrir. ¿Si somos diestros nunca hacemos nada con la mano izquierda? No. En el sexo es lo mismo. Si pudiésemos comer todos los días lo mismo no sólo nos aburriríamos sino que además nos haría mal, filosofa Mike. "Sumemos al mundo entero" La segunda condición es más extensiva: conocernos. Y termina cantando una conocida: "Dame fuego".
El modo de bailar de Amigorena es sobrio pero distendido, rítmico y diferente, es un buen cantante y un excelente actor. Verlo discurrir sobre el amor nos transmite paz y un sentimiento que es una gran oleada de amor, de un corazón que parece abierto en una operación a cielo abierto para nosotros. Es sabio y refrescante este monólogo sobre el amor tamizado por canciones y baile. Disfrutémoslo.
Acá se los dejo. Teatrix nos da una de arena y dos de cal, parece ser la norma. Aceptémoslo y estemos abiertos a disfrutar de los eventos buenos.
Gracias por seguir leyendo y espero sus comentarios.
El Conde de Teberito (un crítico independiente).

Mi crítica de "Picadito de Picotto" (Teatro)

https://www.teatrix.com/ver/picadito-de-picotto


 Me tiene cansado Teatrix con su rejunte de mediocres. Estoy HARTO de los bufones, de los cómicos de churrasquería y de los inútiles que se creen comediantes porque son capaces de decir dos o tres puteadas juntas. No tolero más a los comediantes -esto es mucho decir- ignorantes y bocasucias. ¿Dónde quedó el humor fino de Les Luthiers, Dolina, Niní Marshall, Gabriela Acher, Woody Allen, Quino, Fontanarrosa o Bernardo Ezequiel Koremblit? El humor es el más agudo complemento de la inteligencia, y parece que en toda esta camada de nuevos cómicos eso se ha dejado de lado. No importa que Pablo Picotto haga dos o tres personajes -el ferretero, el paraguayo y el chino Leo- lo que sería deseable es que cuando se suba al escenario lo haga desde el lugar del saber. Fisonómicamente puede pasar por gracioso, pero desde que entra diciendo "bienvenidos, amiguites" ya deja oler una ideología que repugna. Puede resultar gracioso, su evocación a la infancia con sus bailes folclóricos o su actuación como Cristo crucificado para Semana Santa, cayéndose justamente de la cruz accidentalmente. Incluso su relato de la vida de Cristo para aquellos que la desconozcan. Lo que es aborrecible es su grosería de barrio, innata, donde falta cualquier matiz de educación o de buen gusto. Picotto cuenta cómo se decidió a ser comediante. En su pueblo -que era muy chico- se representaba la Misa Criolla con su grupo de folclore y narra que para ilustrarla se les ocurrió reflejar la Pasión de Cristo por medio de imágenes vivientes. Y a él le tocó ser el Cristo de la cruz, cayéndose en pleno acto, lo que provocó la risotada del pueblo entero, que había acudido a la representación. Allí descubrió que cualquier cosa que hiciese en su vida iba a estar marcada por el ridículo, por lo tanto debía ser "humorista" -con perdón a los antes mencionados-. Pobre decisión es la de confundir el ridículo con alguna forma de humor, y más como un destino, ya que lo ridículo queda emparentado con la torpeza, la desgracia, lo tonto, en fin. Si es por eso hubiera decidido hacerse payaso y entrar en un circo (ojo que para entrar en el Cirque du Soleil también hay que tener arte). Si esa hubiera sido su decisión nos hubiésemos ahorrado plata y tiempo de tener que soportarlo.

El espectáculo dura no más de una hora, pero a mí me pareció eterno. Es el viejo cuento de la relatividad de Einstein, que un minuto abrazado a una chica bonita pasa volando y con un carbón quemante en la mano parece una eternidad. Pero prepárense para la segunda parte que acá se pone sesuda la cosa. Ahí se pone reflexivo enserio. Resulta quese pone a analizar las fases del crecimiento asociándolas con las formas de producción, ya que, según él, todo en nuestra vida se rige con la manera de hacer plata. Deduce que el tiempo de vacaciones más prolongado que tenemos va desde que nacemos hasta cumplir un año. Después nos mandan al jardín maternal, y según las sucesivas etapas, pasamos por la guardería, el jardín de infantes y el preescolar, en donde lo más importante que aprendemos es a pintar fideos para hacer un collar. Habría que explicarle a este señor huevón que lo que se aprende en estas etapas de la educación son las normas básicas de comportamiento que han de servirnos para toda la vida y la capacidad de sociabilizar con otros chicos. Parece ignorarlo. Después viene la primaria, a la que él denosta si es educación pública del estado. Sepan que yo hice tanto mi primaria como mi secundario en colegios del estado y estoy muy orgulloso de haberlos transitado, así como también la facultad. No sé qué le habrá pasado a este monigote comunista, pero deduce que lo único para lo que sirve la secundaria es para tres cosas: para que uno se haga amigos, para que se emborrache como una cuba y para que viva masturbándose sin parar. En mi caso -y en el de todos mis amigos- las dos últimas cosas no sucedieron, sí pude hacerme de amigos y muy buenos y que me duran hasta el día de hoy. Pero de las dos cosas restantes, ni noticias. Para él toda la educación es vana y es inútil. Y lo refleja explicando que todo se retrotrae a la revolución industrial, en donde necesitaban obreros para las fábricas y que había que educarlos. Entonces se inventó una escuela que se caracterizaba por premios y castigos. Y obediencia. Y que eso dura hasta los tiempos de hoy, sin revisar los programas educativos. 
Esta conferencia de salón bien podría haberla dado Dolina, que conoce mucho más de historia y de procesos educativos y que es mucho más reflexivo.  A Dolina yo lo respeto porque es un Maestro, si bien tenemos diferencias en cuanto a pensamiento político, y que me peleé con él y dejé de escucharlo desde el día en que dijo que Rosas no había cometido ningún crimen político. Como me indigné, simplemente dejé de ser su oyente fiel, pero me parece un tipo súper inteligente y cualificado para cualquier tipo de conferencia histórica -salvo la de Rosas-.
Y Picotto llega a la reflexión de que finalmente, cuando terminaste la universidad y estás ante tu jefe y te entran ganas de rascarte el culo (sic) el sistema te enseña que no hay que hacerlo. Y como no hay nada más lindo, hermoso y saludable que rascarse el culo, como rebeldía ante el sistema el propone que todos nos lo rasquemos.
Así concluye el monólogo de este gran visionario y revolucionario que no me dejó nada. Y como corolario hace a su personaje del paraguayo atendiendo el bar del teatro quien nos contará una historia por demás desflecada de una mujer de edad indefinida -según él era chica cuando Mirtha Legrand ya tenía 150 años- y su perro pekinés, Napoleón. Según él hay dos profesiones del más alto riesgo: ser astronauta de la NASA y ser jubilado de la mínima en Argentina. Y esta Saturnina era jubilada con la mínima. Y cuenta cómo una tarde de verano, cuando la descaderada y su perro bajaban el cordón de la vereda, un auto atropelló al can. Pero se salvó, aunque hubo que ponerle una rueda en sus patas traseras. A eso llama reciliencia... Ah, muy bonito cuento para enseñarnos lo que es la reciliencia...
Una verdadera porquería el inflamado discurso proselitista del Picotto este lleno de groserías, por otra parte, y sin nada bueno que recordar.
Acá se los dejo por si se quieren divertir (recuerden que "divertir" significa "apartar de lo importante")
Y gracias por seguir leyendo y espero sus devoluciones.
El Conde de Teberito (un crítico independiente).

miércoles, 7 de abril de 2021

Mi crítica de "Protocolo Macoco" (Zoom)

 https://www.teatrix.com/ver/protocolo-macoco


Es muy poco lo que pueda comentar de esta experiencia vía zoom del grupo Los Macocos, que Teatrix tuvo la desafortunada idea de citar para provocar carcajadas... Una abulia total es lo que me provocaron estos muchachos, a saber: Daniel Casablanca, Martín Salazar, Gabriel Wolf y Marcelo Xicarts, tan alejados del humor como lo puede estar una hormiga de un elefante. No tienen la menor gracia, sus libretos son inexistentes y carentes del menor grado de comicidad, sus actuaciones, lamentables y lo que es peor, se creen un grupo de prestigio y éxito.

¿Qué se puede agregar sobre la pandemia que todos los humoristas -caí en mi propia trampa, llamar humoristas a todos estos cómicos de churrasquería- del planeta no hayan abordado ya? Están los tópicos del barbijo, del alcohol en gel, de no darse la mano, de la distancia social, de salir a hacer las compras vestido de astronauta, de las charlas con distintos profesionales por zoom -llegamos al "ingenio" de un paciente al que lo atiende su analista  sentado en el inodoro haciendo sus necesidades, el colmo de la fineza, ¿vio doña?- o todas las mil y una escatologías a que son tan propensos estos muchachos, cuando no raya en la soberana estupidez. La presentación dura sólo 45 minutos pero parecen eternos, como todos los infiernos. Y es hora de preguntarnos, ¿es esto humor? ¿a cuánto chanta estamos bancando esperando que nos saque una sonrisa? Ya es tiempo de poner blanco sobre negro y decirle a todos estos imbéciles que se dediquen a otra cosa, y que si no supieron tener ninguna otra profesión salgan a cartonear, pero que no nos embauquen más tratando de pasar por comicidad la chatura más ramplona, la estupidez vestida de oropeles, la hemorragia cerebral confundida con el verdadero proceso creativo. Estoy cansado de tanto inútil que se cree que por tener pantalla me va a hacer reír. Ya es hora de que lean un poco a Bernard Shaw, o a Oscar Wilde y aprendan de qué va la ironía, que no es otra cosa que el más sano producto de la inteligencia.
No los tolero más, IMBÉCILES. Vean las películas de Chaplin, de los Hermanos Marx, de Woody, de Billy Cristal o de Alan Alda, por citar contemporáneos profesionales del humor y aprendan. Que hay que tener TALENTO además para hacer desternillar de risa. Lo demás es una costra sucia que se olvida pronto. Como dijera Pinti: dura lo que un pedo en un canasto.
Y gracias por seguir leyéndome y espero sus prontas devoluciones y comentarios.
El Conde de Teberito (un crítico independiente).

jueves, 1 de abril de 2021

Mi crítica de "De Eso No se Canta" (Teatro-Musical)

https://www.teatrix.com/ver/de-eso-no-se-canta

 Teatrix ha tenido la bonísima idea de grabar este material durante la pandemia, en un escenario con cantantes y músicos pero sin aplausos -los que realmente hacen falta porque son el marco que cierra el cuadrito de cada canción-, un espectáculo ideado por el siempre activo Pablo Gorlero y con las excepcionales voces de Débora Turza, Laura González, Julián Rubino y Nicolás Cúcaro, estupendamente acompañados por el piano de Juan Ignacio López y la percusión y el charango de Tomás Pol. En todas las épocas de toda la humanidad existieron esas canciones "prohibidas", esas que incomodaban al poder de turno o simplemente podían "herir" los oídos de las gentes bienpensantes y que por un intersticio o por otro acababan por filtrarse y salir a la luz de cualquier manera. En estos tiempos no tenemos listas negras, afortunadamente, pero sí. como dice el querido amigo Luis Brandoni "listas blancas", aquellas que favorecen y dan trabajo siempre a los artistas -actores, cantantes- aliados del poder.

Y este recital se encarga justamente de rescatar ese manojo de letras, músicas y textos censurados y que ayudan a vivir en esos tiempos difíciles. Señalar las propiedades canoras de uno sobre otro sería injusto, ya que los cuatro tienen excelentes voces y el desempeño es impecable, calzándose diferentes personajes y estilos a lo largo del concierto. Sólo remarcar que Débora Turza pone toda su autoridad de ser la figura más conocida, que Laura González pone un dejo de intelectualidad y de romanticismo y es impactante la actitud rebelde y "militante" que se calza Cúcaro no obstante su juventud.
Empieza el concierto con los cuatro autojustificándose con "Por qué cantamos", ese himno colosal proveniente de la pluma de Benedetti y el pentagrama de Favero. Sigue después Turza haciendo una muy buena versión recitada de "La Llorona" y González otra vez con Benedetti diciendo "Qué les queda a los jóvenes". Luego los cuatro juntos cantarán "La Internacional", ese panfleto comunista vigente hasta nuestros días. Sigue el recuerdo de la Guerra Civil Española con la muy sentida "Ay, Camela!" en la potente vos de Débora Turza y unas fuertes palabras a cargo de Nicolás Cúcaro sobre la Segunda Guerra Mundial, prólogo de la hermosa canción de los partisanos "Bella ciao" en la voz de Rubino, con dulzura y potencia. Para escuchar nuevamente a Cúcaro en "Que la tortilla se vuelva", otra canción de rebeldía ante la burguesía.
Luego se evoca, sin solución de continuidad a Martin Luther King, la Primavera de Praga, Mayo del 68, la matanza de Tlatelolco y el Cordobazo, en la palabra y el cuerpo de los cuatro actores. Para terminar con la alegría y la sabiduría de la cueca de Violeta Parra "Me gustan los estudiantes", en las voces de los cuatro. Débora Turza asumirá seguidamente la sentida canción "Te recuerdo Amanda", continuamos con una evocación de Vietnam y un tema en inglés a cargo de Rubino. Luego será el turno del atentado al teatro de Alejandro Romay por la futura puesta de "Jesucristo Superstar", de Andrew Lloyd Webber, con bombas y todo el incendio al teatro por un supuesto grupo nacionalista. Débora Turza cantará entonces la canción más provocativa de la obra, aquella en donde María Magdalena le confiesa su amor a Cristo: "Es más que amor". Seguimos con el Proceso Militar y los Desaparecidos en nuestro país, con los temas "Ayer nomás" y "Alicia en el País..." encarnados por Cúcaro y Rubino seguidamente y luego "Otra voz canta", mientras Turza recita -pañuelo blanco en la cabeza- "Desaparecidos", de Benedetti. y González recitará "Señora de Ojos Vendados", de María Elena Walsh. Entre los cuatro atacarán la "Balada del Cómudus Vizcacha", de la misma autora, esta vez en forma de canción. Luego vemos un pequeño video de Piazzolla hablando del gobierno de Alfonsín y de cómo un ala del peronismo intentaba hacerle un golpe de estado, y de que entonces sí habría llegado el momento de abandonar el país. Todo para corolarlo con "La Bicicleta Blanca" y seguir con "Para el pueblo lo que es del pueblo". Voy a hacer un alto acá. En la época de Alfonsín nos habíamos juntado con mis amigos Fabián Vena, Miguelito y Alejandro y habíamos grabado una parodia de radio (WU50 Radio Kilombo) donde un grupo de militares preparaban un golpe a Alfonsín, a quien por otra parte admirábamos mucho y en esa radio Vena cantaba como el cantautor "Piedro" "Para el pueblo lo que es del pueblo" con la misma música y la siguiente letra: "Para el pueblo lo que es del pueblo, porque el pueblo se lo ganó/para el pueblo los militares, para el pueblo la represión" Y un corito de ángeles (nosotros) coreábamos: "la represión... la represión..." Fue francamente muy divertido y una etapa de mi vida que nunca voy a olvidar.
Pero saltándonos esta parte, la función termina con la "Marcha de la Bronca" a todo coro y a todo pulmón por los cuatro. Un muy buen espectáculo que toca los puntos picantes de la historia mundial y argentina, con esas canciones prohibidas que siempre quisimos volver a escuchar, esta vez en manos de tan buenas voces y excelentes actores además. Un "gorlazo" de Gorlero y esta formación acústica que daría gusto ver reunida prontamente y nuevamente. Para ver una y otra vez y cantar con ellos. La recomiendo fervorosamente.
Gracias por leerme y espero sus prontas devoluciones y acá va el link para que puedan ver el show.
El Conde de Teberito (un crítico independiente).

miércoles, 24 de marzo de 2021

Mi crítica de "Cuareterna con humor" (Teatro-Unipersonal)

https://www.teatrix.com/ver/cuareterna-con-gonal


 No me enganchan más con el pelotudazo de Sergio Gonal, aunque se decida a hablar de la cuarentena y lo matice con (¿?) humor, ya sea en una grabación en estudio especial para Teatrix, y no pare de hacerle propaganda a la plataforma de teatro en todo momento. El calvario dura sólo una hora y diez, pero parecen diez horas y una por lo insufrible. Cuenta chistes viejos, estúpidos, la mayoría de ellos con carga obscena o chabacana, se repite, se ríe de sus propios chistes, cosa que ningún cómico debe hacer y sobre todo manda cariños y besitos a todos: a las parejas, a los abuelitos, a las esposas, a las suegras, a los niños, todos ellos víctimas de sus chistes más salames.

Y cobra la gran infamia de rendirle tributo a Juan Verdaguer, un Señor del humor al que nunca se le escuchó una grosería, y lo que es más, jamás se reía de sus chistes, siempre con su eterna sonrisa irónica y esa cara de piedra que tenía para descerrajar las más profundas humoradas. Pero en fin, este es Sergio Gonal, quien sólo se pone interesante cuando se pone memorioso y evoca tiempos pasados, que son los míos, o cuando se pone a reflexionar sobre usos y costumbres de los argentinos, como la visita al supermercado chino o las mil y una forma de hacerse pasar por someliers que tienen aquellos que se hacen pasar por entendidos. Es loable su recuerdo de cuando su padre los llevaba a comer afuera y distinguía la calidad del restaurante a elegir por aquellos que tenían mantel de tela, en contraposición por el mantel de papel, que en definitiva era donde ellos terminaban comiendo.
Se puede tomar con algo de simpatía sus reflexiones sobre los barbijos y su uso -y su olvido- lo cual nos coloca en el rol de potenciales asesinos. Y de cómo incorporamos palabras nuevas a nuestro vocabulario como aquella de asintomático. Antes ser asintomático era saludable ya que quería decir que no estabas enfermo. Hoy es todo lo contrario, podés estar contagiado y ser un asintomático sin saberlo. De ahí desprende lo del cornudo asintomático, que viene a ser el que porta cuernos sin darse cuenta, y toda una sarta de chistes zonzos sobre el tema. Y como quiere tanto a los abuelitos -que vienen a ser los más expuestos al coronavirus- se manda todos los chistes viejos sobre idem que recuerda, siendo el más oprobiante aquel de las botas tejanas, que ya se lo había escuchado a otro cómico o a él mismo, vaya a saber, que no sólo es estúpido sino de muy mal gusto. Cuando nos advirtió que este material era para disfrutar en familia, con los chicos y los abuelos. También hace bromas sobre el Alzheimer o sobre las famosas dentaduras de los viejos.
Llega el turno de los chistes sobre restaurantes y no quedan afuera las cartas de los mismos con sus nombres de comidas edulcorados e irreconocibles o sus listas de precios. Y sobre el tema de los vinos de los que se jacta de ser un perfecto desconocedor, y de cómo saborearlos mejor, marear al vino, tomarlo por el tallo de la copa o sentirle sus mil y unos olores a esencias. Todo para terminar diciendo que su padre compraba el vino más barato y lo ahogaba en soda de un sifonazo. Una sutileza impecable. Por no hablar de las diferencias entre los chefs modernos y los cocineros antiguos, haciendo un culto a Doña Petrona, sin ahorrarse groserías ad hoc.
Y pasamos a hablar del tópico infaltable: los matrimonios, con algún que otro chiste aceptable pero la mayoría generosos en guarangadas y superfluos. Catalogando a las esposas en dos clases, a saber, las rezongonas y las escondedoras, como que no hubiese más categorías de mujeres. Todo le sirve en definitiva para contar sus viejos chistes sin tratar de aggiornarse o de entender que hoy en día los problemas de género pasan por otra parte, desde el amor infinito pasando por las separaciones compulsivas hasta llegar a la violencia doméstica y a los femicidios. Claro, eso no rinde para hacer bromas, pero si estamos haciendo un estudio sociológico hagámoslo enserio, ¿no?
Y finaliza su show hablando de los niños de hoy en día y dónde habrá ido a parar la supuesta inocencia, lo cual lo convierte en un cuentista más verde aun y menos apto para la familia. Lo que sí le envidio es que pueda pasar una hora y diez hablando a todo lo que da, sin cortar ni montar el material y ¡sin tomar un vaso de agua!
Conclusión, que hoy en día a cualquiera se le cuelga el rótulo de humorista, aunque no tenga la menor gracia para contar un chiste ni el más mínimo atisbo de respeto por un público al que consideran tan retardado y chabacano como a ellos. Por suerte hay de los otros casos, los cuales ya han sido comentados y elogiados también en este blog.
Bueno, gracias por seguir con la compañía y espero sus devoluciones y comentarios.
El Conde de Teberito (un crítico independiente).

miércoles, 17 de marzo de 2021

M crítica de "Pucha" (Teatro)

https://www.teatrix.com/ver/pucha


 Vi "Pucha" en contra de mis prejuicios, ya que siempre el stand up me ha decepcionado, me parecen monólogos llenos de groserías sin sentido y sin un verdadero contenido. Además venía de la mala experiencia de haber visto a Malena Guinzburg junto a "Las chicas de la culpa", ya comentado acá que me pareció una verdadera porquería. Pero no, este show me resultó fresco y divertido que, si bien tiene una gran parte de groserías, no me pareció tan chocantes. Vamos a ser sinceros, no es Bernard Shaw este espectáculo, pero puede competir en ingenio y verborragia. Los comediantes son cuatro: la ya mencionada Malena Guinzburg junto a Diego Scott, Pablo Fábregas y Fernando Sanjieo, quienes se sacan chispas en sus respectivos monólogos. Todos tienen la condición de la gracia en sí, ya que los cuatro saben decir muy bien sus textos, aportando la necesaria cuota de humor. No debe ser ajena a esto la dirección de Diego Reinhold, el cual se luce con mano maestra.

La tecnología aporta mucho al armado, ya que toda la presentación e intervenciones de Diego Scott están apoyados por un gran despliegue visual, así como pasos de comedia de los cuatro juntos. Las pretendidas acotaciones científicas de Scott le son refutadas desde la pantalla con las más aberrantes guarangadas, que sin embargo en vez de empañar el show lo acrecientan. Enseguida viene Malena, la primera disertante, y va a hablar de cómo nunca llegó a nada: para enana quedó grande -ella admira a la enana Noelia ya que al menos lo consiguió- a obesa tampoco llegó. Según ella siempre se quedó en el camino. Por supuesto sabe reírse de sí misma con mucha sabiduría. Le hubiera gustado militar en causas como las ambientales pero su espíritu nunca se lo permitió. Por aquello de defender a las ballenas, harta de cualquier comparación. Odia a aquellos militantes de los deportes, como por ejemplo los runners, que más o menos te obligan a enrolarte junto a ellos convenciéndote de que corras 42 km, con el pretexto de que es por la paz. Como así los adictos a las series que te ponen entre la espada y la pared a ver si "la seguís", aunque sea un embole mayúsculo. Todo dicho con mucho humor y mucho desenfado, como es el estilo habitual de esta monologuista.
El segundo en presentarse es Fábregas, quien sostiene que se siente muy orgulloso de ser porteño, y de que hay algo que todo porteño cumple a rajatabla: el no cruzar jamás la General Paz, porque ahí nos volvemos sapos de otro pozo, nos taramos, no sabemos cómo desenvolvernos y además podemos estar seguros de que nos van a robar, secuestrar, o como mínimo, violar. Y expone con mucha convicción sus temores a cruzar el temido límite y que en su casa existía esa norma tácita: nunca cruzar al más allá. Y que cuando tuvo que hacerlo para ir a la casa de un compañero de facultad se armó la de San Quintín en su hogar. Así como el porteño no debe viajar a ningún sitio que quede a más de 50 kms. a la redonda de la Capital. No así como esos que viajan a Jujuy y después les falta el aire no bien bajan del avión. Y ni hablar de la fanfarronería porteña en Jujuy que intentan comprar todo lo que les suene a regional, hasta los hijos mism
Y el último en actual es Sanjiao el que va a hablaqen los shoppings y la educación de los niños. Todo con absoluto pesimismo y mucha gracia. Por suerte el espectáculo no tiene golpes bajos, más allá de algunos temas políticamente incorrectos tocados por Malena, pero bajo el reinado del humor todo está permitido. La hechura del show es impecable y como dije antes se destacan los rubros técnicos y ni que hablar del material humano y la amplia generosidad en humor desplegada por los comediantes. Sería muy auspicioso verlos alguna vez trabajando todos juntos en una comedia con argumento.
Pero bueno, por el momento es lo que hay. Casi dos horas de diversión asegurada y acá les dejo el link para que puedan disfrutarlo tanto como yo. Un espectáculo altamente recomendable.
Espero sus críticas y gracias por seguir leyéndome.
El Conde de Teberito (un crítico independiente).

martes, 2 de marzo de 2021

Mi crítica de "El Amor en los Tiempos del Colesterol" (Teatro-Unipersonal)

https://www.teatrix.com/ver/el-amor-en-los-tiempos-del-colesterol


 Le estoy eternamente agradecido a Teatrix por haberse decidido a incorporar este material a su archivo, el unipersonal escrito, dirigido e interpretado por Gabriela Acher que me parece una pieza única dentro del humor. Siempre adoré a la Acher por su humor inteligente y sano, que nos pone a cada uno en el lugar de un espectador pensante y reflexivo y exculpador de las propias miserias, las del alma y las del cuerpo. Ella habla de las mujeres, pero en el fondo está hablando de todos, porque si bien el suyo es un humor femenino, a qué hombre no nos ha pasado lo mismo, de desear estar acompañado y permanecer absolutamente solo, de querer vencer los prejuicios y no alcanzarlo, de dudar a la hora del amor o del sexo. Su material es el más puro humor judío, admitido por ella, quien se siente digna hija de madre judía, aquella que pregunta: "hija, ¿estás sufriendo? ¿y entonces por qué no estás practicando?" Es la risa de la culpa, de la eterna queja, de la desgracia propia antes que la ajena. Porque el ser inteligente sabe que tiene que reírse primero de sí mismo para luego poder seguir con los demás.

Tal vez sea esa lucidez la que le hizo conseguir siempre parejas más jóvenes, aunque recomiende en su espectáculo a las mujeres que si están saliendo con un hombre mucho más joven que ellas, analicen: primero, si come solo, segundo, si no les pide upa cuando salen y tercero si en sus salidas no les piden llevarlo a un pelotero. Yo confieso que me seduce la posibilidad de estar en pareja con una mujer como Gabriela. Lo que no le perdono es todo el bótox y el colágeno que se puso en la cara, tratando de vencer al tiempo, la hizo parecer un ser monstruoso. Ella, que siempre habló mal de las cirugías y criticaba a aquellas que pasaban por el quirófano. Bueno, sea como fuere, cuando la fui a saludar hace dos años, ella se sorprendió y me dijo: "risa de hombre vale el doble". Es una genia total, lo admito, y aunque robe chistes de Woody Allen y de otros cómicos judíos ("la masturbación es hacer el amor con la persona que más amo", y otros) hay mucho ingenio propio en juego. Gabriela se pregunta: "¿por qué las mujeres estamos solas si lo que más queremos es estar con un hombre?" Y nos responde muchas veces su personaje de columnista cubana Conchita Contento, para el C. M. I. el Canal de la Mujer Insatisfecha. Y así pasamos por esa amiga de más de 40 que está sola por decisión, aunque no propia... (yo me siento identificado). O de esa madre judía que tuvo, que cuando ella se sacaba un 9 preguntaba: "¿y quién se sacó el 10?" o cuando se ganaba un auto en una rifa, "¿quién se ganó el departamento?". Todo en la vida hay que ganárselo con culpa, parece decirnos con este tipo de comicidad.
Muchos grandes humoristas provienen de raíces judías, no sólo Woody sino también Chaplin, Los Hermanos Marx, Neil Simon o Les Luthiers, que me resulta, a mi sano entender, el mejor humor en donde abrevar, porque bien lo dice un proverbio judío: por cada 9 judíos que sufren, está el décimo que los hace reír. Y es un pueblo que lo sabe todo acerca del sufrimiento, la injusticia y la insolidaridad, pero emerge de sus cenizas y se ríe. Y cuando ríe, hace reír al mundo entero, como bien lo dice la canción. Y además, ¿quién no tiene una idishe mame en su casa dándole consejos u órdenes? Como aquel otro chiste que cuenta Acher, el que le dicen a la Virgen María "a vos sí que te fue bien con tu hijo". "No, si yo quería que fuera médico". Como esta prueba, el espectáculo de Gabriela Acher está poblado de ocurrencias y frases ingeniosas. Es un lujo que conviene repetirlo de vez en cuando.
Así es como le reprocha a la ciencia, que no se explica cómo si la NASA pudo poner un hombre en la luna, no haya quien pueda poner uno en la puerta de su dormitorio. Además, entre las desventajas de ser mujer está la de la menopausia, con todas las consecuencias que conlleva, necesidad de apantallarse todo el tiempo, no tener nunca más un período, no poder tener hijos...cuando los hombres podemos tener hijos después de los 80 años... podemos tener hijos después de muertos... podemos tener hijos sin sufrir... podemos tener hijos sin saberlo... ¿No es injusta la naturaleza humana? Las mujeres no quieren ser un objeto sexual, pero en realidad lo único que quieren en sus vidas es ser un objeto sexual, pero para eso no basta con ser linda y flaca sino además tienen que ser jóvenes... Antes se era vieja después de los 50, ahora sos vieja después de los 30... y ahí intervienen los famosos cirujanos, ordenando todo cuanto la naturaleza desordena. Después de cierta edad se te empieza a caer todo... lo único que se retraen son las encías. Pero las ventajas de salir con una persona de la misma edad es que pueden divertirse comparando sus niveles de colesterol, intercambiarse radiografías...
Gabriela elije la crítica y la reflexión como punto medular de su humor, y no sólo es inteligente y ocurrente sino que aparte es graciosa. Sabe cómo contar un chiste o meter el bocadillo perfecto. Y el medio expresivo es el del consultorio sentimental, en donde recibe mails de mujeres desesperadas de todas las edades. Gabriela Acher definitivamente no sólo hace humor femenino, nos abarca a todos, y es un pilar básico para el humorismo de todos los tiempos de esta parte del Río de la Plata. Acá les dejo el espectáculo para que lo disfruten,
Espero sus críticas y gracias por seguir leyéndome.
El Conde de Teberito (un crítico independiente).